Su negocio popularizó estas máquinas fotocopiadoras. Julio Gagó es el gerente de Jaamsa
Hay televidentes que nunca olvidan una cara. El empleado de un grifo le ha dicho que viéndolo ha aprendido a vender. Y le pasa a cada rato, dice. Hace diez años, Julio Gagó no creía en la publicidad. Pensaba que para que su empresa Jaamsa venda más fotocopiadoras tenía que contratar un batallón de vendedores y salir a tocar puertas. Pero un día tomó la decisión de poner avisos por lo menos cuatro veces a la semana en el diario. "Si la propaganda no es constante no tiene efecto". Hace tres años vino la televisión y la publicidad del regateo. ¿Es necesaria una cara en la pantalla para vender fotocopiadoras? Gagó cree que sí. Con su espacio en la televisión y su cara puesta en enormes paneles ha logrado crear, sin quererlo, un personaje, que no es una parodia de sí mismo. "Hay un señor que dice que si no lo ve a usted no compra la copiadora, quiere ver si es cierta la propaganda", le dicen a menudo sus vendedores. Por eso, mínimo tres veces al día deja el cómodo sillón de su oficina y baja a la tienda. Ver para creer. Eso lo sabe Gagó: "El cliente identifica al personaje con el producto. Si algo pasa con la máquina ya sabe a quién reclamarle, o sea a mí, el gerente general".
Esta historia comienza cuando a fines de los años 60 su padre abogado tuvo la idea de comprarle una fotocopiadora a su esposa. Encontró un espacio en un local del jirón Azángaro, en Lima. Ella era española y tenía un carisma especial que pronto le hizo ganar clientes. Saliendo del colegio --y antes de pasar por la casa-- los hijos ayudaban a mamá.
El negocio de la familia había crecido tanto en los años 80 que ya tenía más de 100 máquinas distribuidas en cuatro locales. Esto involucraba una constante renovación de fotocopiadoras. Julio Gagó creía tener el poder de negociar con los distribuidores locales para obtener un descuento. Pero no le dieron nada. Entonces tomó maletas y viajó a EE.UU. Allí encontró proveedores mayoristas que comenzaron a venderle copiadoras a la mitad de precio de lo que encontraba en el Perú. Pronto Gagó le compraba máquinas a ellos para revenderlas en el mercado local. Así, hace 16 años, nació Jaamsa (la suma de las iniciales de Julio y sus hermanos Adrián, Aurora y María). Para competir tuvo que reducir sus márgenes. Gagó dice que las otras marcas reaccionaron muy tarde, y lo dejaron crecer.
Sus competidores lo llamaban pirata, porque no representaba a ninguna marca. En parte tenían razón, y por eso salió a buscar y en 1992 obtuvo la representación de Konika. Luego vino Minolta. Tuvo la suerte de que al poco tiempo ambas compañías japonesas se fusionaran. Además de Perú, hace tres años Gagó tiene también la representación exclusiva de Konika Minolta en Colombia.
Por: Julio Escalante Rojas
Fuente: Peru Emprendedor

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